Llega el final del año. Las luces iluminan las calles, las agendas se llenan de cenas e, inevitablemente, nuestra mente viaja hacia aquellos que este año no podrán sentarse a nuestra mesa.
En Imatel sabemos que estas fechas son una mezcla de alegría y nostalgia. Hace años, la distancia era un silencio pesado, roto apenas por una costosa llamada telefónica. Hoy, afortunadamente, el escenario es distinto.
La fibra óptica, nuestros móviles y aplicaciones como WhatsApp han cambiado la forma en que vivimos la ausencia. Hoy, la tecnología nos regala un pequeño milagro navideño:
- Oímos la voz clara de quien está al otro lado del mundo.
- Vemos las sonrisas en tiempo real a través de las pantallas.
- Compartimos el momento de las campanadas o la apertura de regalos, aunque sea en pixel y bytes.
La verdad sobre la tecnología y el calor humano
Sin embargo, no queremos engañarnos ni engañarte. Sabemos que una videollamada, por perfecta que sea la conexión, nunca va a sustituir un gran abrazo . Ningún emoticono reemplaza un beso en la mejilla, y ninguna pantalla puede transmitir el calor de una comida familiar con su sobremesa interminable.
Pero, cuando la vida nos lleva lejos, estas herramientas son nuestro consuelo. Son el hilo invisible que nos impide romper el vínculo. Son la ventana por la que nos asomamos a la vida de los que amamos para decir: «Sigo aquí, contigo».
En Imatel, trabajamos todo el año para asegurarnos de que ese hilo nunca se rompa. Nosotros ponemos la fibra, los datos y la cobertura; vosotros ponéis la emoción, las risas y el cariño que viajan a través de ellos.
Os deseamos unas fiestas llenas de amor, ya sea en persona o a través de una pantalla. Gracias por dejarnos ser parte de vuestra conexión.
Imatel: La tecnología que nos une.

